Una de las principales ventajas que nos ofrece el césped artificial es que el mantenimiento es mínimo gracias a su composición y a sus materiales de tan alta calidad.

Conseguir alargar la vida de nuestro césped y mejorar su apariencia, es tan sencillo como seguir unos pequeños consejos.

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Mantenimiento del césped artificial en 6 pasos

1.

Cepillar

Haciéndolo en sentido contrario a la dirección de las fibras, las levantaremos y limpiaremos la materia orgánica depositada. También recolocaremos la arena de sílice.

2.

Regar

Una vez al mes o cada dos meses sería suficiente y esto nos ayudará a mantenerlo limpio de polvo y otros organismos que ensucien la superficie.

3.

Refrescar

Las altas temperaturas del verano incrementan especialmente los grados de calor que el césped artificial desprende, ya que estamos ante un elemento sintético. De este modo conseguiremos bajar la temperatura y la humedad se depositará en la arena de sílice para mantener el frescor habitual de un césped natural. No se recomienda regar si las temperaturas están bajo cero ya que el hielo puede ir desgastando la base de látex con el paso de los años.

4.

Aplicar herbicidas y fungicidas

Incluso cuando el montaje del césped artificial ha seguido los requisitos oportunos, siempre es posible que surjan hierbas si el espacio se encuentra sobre césped natural. Es por ello por lo que, para el óptimo mantenimiento del césped artificial instalado, habrá que extremar precauciones, ya que este inconveniente y la abundancia de humedad pueden dan lugar a la aparición de hongos. La solución pasaría por el empleo de herbicidas o fungicidas.

5.

Perfumar

De vez en cuando, es aconsejable aplicar un perfume higienizador para evitar que se asienten bichos o bacterias en el césped. Suelen ser productos químicos rebajados para evitar dañarlo.

6.

Recebar

Con el viento y el tránsito, la arena puede acumularse en un sitio, desplazarse, o incluso puede disminuir la cantidad de esta. Es recomendable, por tanto, reponerla. Así, el césped se mantendrá erguido. Antes de comenzar, cepilla y riega la superficie. Posteriormente, aplica la nueva capa para rellenar los huecos vacíos y cuidar así el nivel de carga, que ha de ser equitativo.